Alcaldes fronterizos rechazan el muro y la crisis en la zona que dibuja Trump

Tony Martínez, alcalde de la ciudad texana de Brownsville, dijo a Efe que la frontera con México no es "Siria" ni existe ningún tipo de conflicto ni de "crisis" para demandar la construcción de un muro fronterizo

Alcaldes fronterizos rechazan el muro y la crisis en la zona que dibuja Trump. La fotografía muestra a un grupo de personas que observan la construcción de una valla de acero en la localidad de Sunland Park, en Nuevo México. Foto EFE/Archivo
EFE

Tucson, AZ.- Alcaldes de ciudades fronterizas aseguran que no existe una “crisis” en la frontera, tal y como afirma el presidente Donald Trump, que el muro que el mandatario quiere construir no es la “solución mágica” y temen el impacto económico en sus comunidades del cierre parcial del Gobierno.

Tony Martínez, alcalde de la ciudad texana de Brownsville, dijo a Efe que la frontera con México no es “Siria” ni existe ningún tipo de conflicto ni de “crisis” para demandar la construcción de un muro fronterizo.

En su opinión, las urbes fronterizas son seguras, “verdad” que “no quiere ver” Trump, quien viajó a la vecina ciudad de McAllen (Texas) en un nuevo intento de presionar a la oposición demócrata para que le dé los fondos necesarios para construir el muro fronterizo.

También rechaza esa visión de crisis fronteriza Arturo Garino, alcalde independiente de la ciudad fronteriza de Nogales, en Arizona.

“Nos afecta que el país crea que existe una ‘crisis’ en la frontera y que nos vean de una forma negativa. La gente que vivimos en la frontera nos dedicamos más al crecimiento económico y no tanto a la seguridad nacional”, dijo a Efe.

El regidor, quien asumió su cargo la semana pasada, dijo que espera que Trump haya escuchado el punto de vista de los residentes y dirigentes locales, muchos de los cuales se oponen al muro que ha llevado al cierre parcial del Gobierno desde hace 20 días.

Jonathan Rothschild, alcalde demócrata de Tucson (Arizona), comparte el mismo punto de vista y señaló a Efe que “la región fronteriza tiene que ser vista con una mente abierta” y que el “muro fronterizo no es la solución mágica” para resolver los problemas de seguridad.

En su opinión, en la frontera se vive más una crisis humanitaria que de seguridad, como reflejan los cientos de familias migrantes que en los últimos meses han sido liberadas una vez que han sido procesados por inmigración.

En 2017, el concejo de Tucson firmó una resolución en contra del muro y Rothschild se mantiene en su postura contraria a la de Trump, que forzó el cierre del Gobierno después de la negativa demócrata a una partida de 5.700 millones de dólares para el muro en el proyecto de presupuesto que se discute en el Congreso.

“Temo que si el cierre del Gobierno se extiende podría afectar el tiempo de espera del cruce fronterizo, algo que afectaría a la economía de nuestra región”, aseguró Garino, quien recuerda que desde hace años ya existe una barrera en la frontera en su ciudad.

Rothschild consideró que el cierre del Gobierno responde en gran medida a los deseos del presidente de cumplir con su promesa electoral y no tanto como respuesta a un problema de seguridad, y lamentó que empleados federales, muchos de ellos agentes fronterizos y de aduanas, no vayan a recibir este viernes el pago de su salario.