Congresistas visitan un cuestionado centro de menores inmigrantes en Florida

"Todo esto forma parte de un sistema (de inmigración) roto y moralmente en bancarrota", afirmó el demócrata Joaquín Castro, quien estuvo acompañado de las congresistas Debbie Mucarsel-Powell, Sylvia García y Donna Shalala, del mismo partido

Fotografía cedida por Harry Castiblanco donde se observa la entrada del centro de detención de indocumentados en Homestead, Florida. Una delegación del Caucus Hispano del Congreso de EE.UU., encabezada por su presidente, Joaquín Castro, visitó este martes 19 en Florida el mayor centro de detención para inmigrantes indocumentados menores de edad del país y se comprometió a hacer todo lo posible para que se reúnan cuanto antes con sus familiares. Foto archivo EFE/Harry Castiblanco
EFE

Miami, Fl.- Una delegación del Caucus Hispano del Congreso de EE.UU., encabezada por su presidente, Joaquín Castro, visitó este martes 19 en Florida el mayor centro de detención para inmigrantes indocumentados menores de edad del país y se comprometió a hacer todo lo posible para que se reúnan cuanto antes con sus familiares.

“Todo esto forma parte de un sistema (de inmigración) roto y moralmente en bancarrota”, afirmó el demócrata Castro, quien estuvo acompañado de las congresistas Debbie Mucarsel-Powell, Sylvia García y Donna Shalala, del mismo partido.

Tras la visita al centro, Castro, cuyo hermano, Julián Castro, ha anunciado que buscará la nominación presidencial demócrata, cargó contra la política migratoria del presidente Donald Trump, y subrayó que la Administración debe honrar su “responsabilidad de reunificar a estos niños migrantes con sus seres queridos”.

También criticó que compañías privadas, como CHS (Comprehensive Health Services), que opera el centro de Homestead (Florida), saquen provecho económico de albergar a menores inmigrantes.

Estos niños “no son invasores”, sino niños que “han dejado atrás sus países y entrado en una nación como Estados Unidos” que ha sido por generaciones “refugio seguro y país de oportunidades”, dijo el congresista texano.

Mucarsel-Powell, de origen ecuatoriano, dijo en una rueda de prensa a las puertas del Albergue Temporal, como es oficialmente denominado este centro de detención, que el “Congreso hará todo cuanto sea posible para que estos niños se reúnan con sus familiares”.

Visiblemente emocionada, y conteniendo las lágrimas, la representante demócrata por Florida dijo que lo que ha visto dentro del centro “no son criminales, ni miembros de pandillas, sino niños con esperanza” a los que “este país da la bienvenida”.

Y agregó, ya más calmada: “Disculpen, pero tengo hijos, con edades similares, y es muy duro”, pero aseveró que “estos niños se reunirán con sus familiares”.

Los congresistas expresaron su alarma por la intención del Gobierno de Trump de incrementar la capacidad de acogida del centro de 1.600 a 2.300 o 2.400 niños, un asunto que tiene “graves implicaciones morales y educativas”, apuntó la congresista Shalala.

“Queremos que los niños salgan tan rápido como sea posible” de este centro de detención, subrayó.

Castro dejó claro que este es un “asunto muy importante para el Congreso” y criticó que se quiera ampliar la capacidad del albergue de Homestead para acoger al menos a un millar más de niños inmigrantes.

El hogar temporal de Homestead alberga en estos momentos a por lo menos 1.600 menores indocumentados como parte de la política de “cero tolerancia” con la inmigración ilegal por parte del presidente Donald Trump.