Con sabor “agridulce” calificaron los “dreamers” en Arizona la llegada del 5 de marzo, plazo que dio el presidente Donald Trump al Congreso para aprobar una legislación dirigida a los protegidos bajo el programa de Acción Diferida (DACA), sin resultados, y que se encuentra vigente gracias a las recientes decisiones de los tribunales en San Francisco y Nueva York.

Carlos García, director de Puente en Arizona, aseguró que las medidas tomadas por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, donde dictamina que los funcionarios de inmigración pueden retener a las personas indefinidamente, sin recibir audiencias de fianza, convierte a los centros de detención en “campos de concentración” para miles de migrantes.

Después de haber sido deportado dos veces, un hombre de Tijuana, México, de 66 años de edad, cruzó la frontera a California reiteradamente durante 37 años expresamente para cometer fraudes a programas de asistencia gubernamental, según aceptó el mismo mexicano ante un tribunal federal en San Diego.

Lorenzo Santillán, el estudiante de secundaria indocumentado que ganó el concurso de robótica que inspiró la película “Spare Parts”, y que debido a su status migratorio no pudo proseguir con sus estudios profesionales, tomó la decisión de emigrar a Canadá, cansado de las injusticias y la falta de compromiso de los políticos para aprobar un Dream Act.

El obispo auxiliar de la Diócesis de Washington DC, Monseñor Mario Dorsonville, el religioso hispano de mayor rango en la jerarquía de la Iglesia Católica en el área de la capital estadounidense, asegura que el compromiso de la iglesia por la protección de los inmigrantes seguirá a pesar de las adversidades.

Impulsada por la Organización Hondureña Francisco Morazán en Miami, la movilización consistirá en una vigilia pacífica ante la Casa Blanca para “hacer fuerza” las semanas previas a la decisión de Trump sobre el destino de los 57.000 inmigrantes hondureños amparados por el TPS que viven en EE.UU.