Inmigración

EDITORIAL – La máquina de las deportaciones

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En la retórica migratoria que quiere poner mano aún más fuerte a los indocumentados que hay en Estados Unidos, y a los que siguen llegando por la frontera sur, algunos altos funcionarios del actual gobierno contradicen los mensajes que difunde el presidente Donald Trump, o al menos tratan de ‘suavizarlos’.

En las más recientes declaraciones de Trump, se desató una polémica por su afirmación generalizada de que “los inmigrantes que llegan al país son ‘animales’”, por los crímenes que cometen.

Luego, el propio presidente y algunos de sus asesores aclararon que el término “animales” solo se refería a los pandilleros de la Mara Salvatrucha o MS-13 y que así los seguiría llamando.

Ya el presidente había generado otra tormenta informativa al comparar a los pandilleros y criminales con los “dreamers”, en otro de sus encendidos ‘tuits’. Lo que muchos creen es que Trump justifica el endurecimiento de la política migratoria con el combate a las pandillas. Y para lograrlo “se lleva a todos por delante”, incluso a los que estudian y constituyen el futuro del país.

Posteriormente, el director en funciones de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Thomas Homan, negó que el gobierno esté tratando a los inmigrantes como “criminales” o “animales”.

En una comparecencia ante el congreso, Homan respondió con firmeza a los cuestionamientos de la congresista Nanette Barragán, (D-CA), sobre poner a los inmigrantes indocumentados y a los criminales de la MS-13 en la misma clasificación.

“Poner a los inmigrantes como criminales es incorrecto y es totalmente ofensivo para mí que se siga hablando de esto”, le dijo Barragán a Homan y también le recordó los aportes de los “Dreamers” a los Estados Unidos.

Homan –quien anunció el 30 de abril pasado que se retiraría del servicio federal este verano, luego de 34 años de trabajo-, afirmó que entre los directivos de agencias del orden presentes no había ningún “anti-inmigrante” y que lo que estaban haciendo era asegurarse de cumplir las leyes.

En el año fiscal 2017, ICE aumentó las detenciones de inmigrantes sin récord criminal en un 323% en la zona metropolitana de Filadelfia, Pensilvania, según un reporte de NPR.

La verdad es que las redadas de las últimas semanas no discriminan entre detener y deportar a presuntos criminales buscados por la ley y la detención de inmigrantes sin antecedentes con la justicia.

Así lo indica un comunicado de prensa de ICE en el que se informa que desde el 1 de octubre de 2017 hasta el 4 de mayo de 2018, la agencia abrió 3,510 investigaciones en lugares de trabajo; inició 2,282 auditorías I-9; efectuó 594 arrestos penales y 610 arrestos administrativos relacionados con lugares de trabajo, respectivamente.

La verdad es que las pandillas aterrorizan a los vecindarios y son una amenaza a la seguridad nacional. Nadie estaría en contra de sacarlos de la sociedad y ponerlos en prisión por los delitos cometidos. Si el objetivo que han anunciado el presidente Trump y el fiscal general Jeff Sessions es erradicar de los Estados Unidos a la MS-13, el gobierno sabe dónde buscarlos. El propio Homan estimó que hay más de 10,000 afiliados a la MS-13 en más de 40 estados de la nación. Pero no es la única.

Estadísticas del National Gang Center, indican que 45.5% de los miembros de las pandillas son de origen latino, seguidos por un 39. 0% de afroestadounidenses y un 9.7% de blancos no hispanos.

La Mafia Mexicana, o la EME, es la pandilla más poderosa de California, con el control de numerosas cárceles y su influencia en estados como Arizona, Texas y Florida. Se estima que tiene unos 30,000 miembros, dice el informe.

Otra pandilla es la de Los Sureños, ligada a la Mafia Mexicana. Se ha extendido a unos 20 estados, principalmente en el centro y el sudoeste del país.

Nuestra Familia, es una banda formada por varias pandillas de origen latino que operan en el norte de California, conocida también como los Norteños.

Bloods es otra de las bandas más activas en Los Ángeles.

Barrio 18, de origen mexicano, es la histórica rival de la Mara Salvatrucha que comenzó a reclutar miembros especialmente centroamericanos, donde se le conoce como la Mara 18 (M-18).

La diferencia entre quienes militan en organizaciones criminales y un padre o madre de familia que trabaja con esfuerzo para darles educación y sustento a sus hijos, es clara e inequívoca.

Y lo que está claro es que la ofensiva contra la población indocumentada en Estados Unidos seguirá en esta administración sin distinción de quienes cometen actos criminales y la gran mayoría de inocentes.

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