Inmigración

El “dreamer” que salvó vidas en la matanza de Las Vegas

Edgar Bibiano ayudó a salvar varias vidas al rescatar heridos críticos en la matanza de Las Vegas el 1 de octubre de 2017. Aquí se prepara en su casa para salir a trabajar en el servicio de ambulancias donde espera seguir su carrera de paramédico. Foto Inmigración.com / Cortesía Edgar Bibiano

LAS VEGAS, NV.-  Edgar Bibiano nació en Chilpancingo, estado de Guerrero, México, y llegó con sus padres y su hermano gemelo a Oakland, California, a escasos días de cumplir los 3 años de edad. Siete años después se movieron a Las Vegas, en busca de mejores oportunidades. Su hermano falleció cuando apenas tenía 11 años de edad.

La vida le pondría varias pruebas a Edgar. El mismo día del ‘Prom’, ya terminando su high school, su padre les informó que había perdido su trabajo, razón por la que tuvo que poner a un lado sus planes de estudio y empezó a trabajar a medio tiempo en dos lugares para ayudar a sostener a la familia.

Dos años más tarde entró a estudiar Servicios Médicos de Emergencia (EMS) en el Colegio del Sur de Nevada (CSN). Son los cuidados de emergencia que se provee a las personas en estado crítico antes de llegar en ambulancia a un hospital.

Trabaja en Community Ambulance, un servicio de ambulancias con lo cual ingresó al mundo de las emergencias del 911. Y fue este trabajo y el destino que lo pusieron al frente de una de las matanzas más grandes en la historia de los Estados Unidos, el 1 de octubre de 2017 en un concierto de música country en Las Vegas. Allí este joven “dreamer” ayudó a salvar varias vidas.

El “dreamer” Edgar Bibiano hace realidad su sueño de ayudar a otros en uno de los trabajos que requiere gran conocimiento y dedicación: paramédico. / Foto Inmigración.com / Cortesía Edgar Bibiano

“Era un día normal patrullando las calles y todo estaba en calma”, recuerda. “De pronto, mi compañero y yo escuchamos por el radio a nuestro supervisor llamando para ayudar a tres personas heridas. Se escuchaba un poco alterado y nosotros no sabíamos lo que sucedía a solo unas 3 millas de donde estábamos.”

“A los pocos segundos el llamado era para atender a 7 pacientes críticos y casi enseguida la cifra ya era de 20 pacientes heridos que necesitaban ser llevados de urgencia al hospital”, dijo Edgar.

Pronto se darían cuenta que era un hecho de gran magnitud. “Fuimos la tercera ambulancia en llegar al lugar donde se presentaba un concierto de música country y para entonces el pedido en la radio era para auxiliar a 40 pacientes críticos por heridas de bala”.

“Nos dijeron que íbamos a entrar al lugar escoltados por la policía para protegernos y eso ya era algo muy poco común”, sostuvo Edgar, quien a sus 21 años se enfrentaba a una llamada de emergencia de grandes proporciones que no imaginó vivir. “Vimos que había como una cuadra y media con unas 60 personas heridas a cada lado de la calle. Era algo que solo se ve en las películas, solo que esta vez era real”.

En el relato, el “dreamer” recuerda que subieron a la ambulancia a un paciente con varias heridas, pero al querer salir de allí, los que podían auxiliar a sus seres queridos golpeaban las ventanas de la ambulancia pidiendo ayuda. “Era una situación muy difícil”.

“Mi compañero y yo apenas nos mirábamos sin saber muy bien qué hacer porque en cada ambulancia típicamente se lleva a un solo paciente”, afirmó.

Fue entonces cuando un policía con su arma y chaleco antibalas les dijo que subieran a los heridos que pudieran y que los iba a sacar de allí porque había un francotirador que aún estaba activo.

Como pudieron acomodaron a los heridos más críticos.

Edgar Bibiano en una “selfie” con su compañero de trabajo, el paramédico Julian Ness de Community Ambulance, en Henderson, Nevada, quienes ayudaron a salvar vidas en la matanza en Las Vegas el 1 de octubre de 2017. Foto Inmigración.com / Cortesía Edgar Bibiano

“Recuerdo que subimos a dos muchachas baleadas en el cuello, otro en la espalda comprometiendo los pulmones y una más con tres heridas en su abdomen”.

Edgar relata que a todos les pusieron oxígeno y salieron para el Sunrise Hospital (a unas 7 millas de distancia). “Nunca había manejado tan rápido en mi vida”, dijo.

Por el camino Edgar vio una camioneta pick-up con personas en el platón ensangrentadas. Rápidamente se dio cuenta que eran heridos de la balacera que eran transportados por un buen samaritano. Entonces le dijo que lo siguiera para abrirle campo con las sirenas y así llegaron con nueve pacientes críticos al hospital. Allí ya los esperaban con camillas.

Regresaron por más heridos y llevaron a tres pacientes más, todos en estado crítico.

Solo hasta el siguiente día Edgar Bibiano empezó a reaccionar ante la real magnitud de la tragedia en la que había estado salvando vidas. Los titulares de todos los noticieros relataban la “Masacre en Las Vegas”. Entonces, con el paso de las horas empezó a quebrarse por momentos mientras las imágenes de lo vivido pasaban por su mente. La compañía para la que trabaja lo ha ayudado a supercar la angustia y la depresión.

“Cuando veía las imágenes en los noticieros no podia impedir el llanto y era que estaba reaccionando a los momentos que viví,” comentó. “Entonces empecé a reflexionar en la tragedia para tantas familias que de un momento a otro ya no tenían a sus padres o hermanos, o a sus hijos o a sus parejas con ellos”.

Edgar dice que no pudo dejar de pensar en sus sobrinos que son como sus hermanos pequeños y que algo le pudo haber pasado a él esa noche y ya no estar allí con ellos ni con sus padres.

Este hecho también ha afectado a la madre de Edgar. “Cada día que salgo a mi trabajo ella se queda muy preocupada y me pide que tenga mucho cuidado”.

El drama ha tocado a miles de personas, muchas de ellas sin documentos pero que estaban en ese lugar trabajando para llevar el sustento a sus hogares. Había camareros, aseadores, vigilantes, personal de logística, hombres y mujeres honestos dedicados a su trabajo.

Este “dreamer” que estudia para ser paramédico y ayudar a salvar vidas afirma que “para eso está uno aquí, para ayudar a la comunidad, y a pesar de que todo esto queda grabado en la mente, quiero tener la oportunidad de seguir haciéndolo”.

Cuando reflexiona en la decisión del presidente Trump de eliminar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, DACA, afirma que “es muy triste saber que todo lo que he logrado hacer hasta ahora en este país puede ser cambiado de un momento a otro por una sola persona”.

Dice que sabe que hay miles de “dreamers” que están haciendo cosas maravillosas por este país. “Como su nombre lo dice todos tenemos un sueño y queremos cumplirlo en el único país que conocemos”.

A través de este medio, Edgar le envía un mensaje al presidente Trump: “No estamos en este país para que nos regalen nada, tampoco estamos aquí para quitarle el trabajo a nadie, lo que queremos nosotros es poder demostrar que podemos ser mejores en nuestros trabajos y lo que queremos es tener la oportunidad de poder hacerlo y que ese sueño Americano que tenemos lo podamos hacer en este país maravilloso”.

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