Inmigración

Los “soñadores” corren el riesgo de sufrir duros efectos psicológicos

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La joven soñadora de Florida, Karen Caudillo llora junto a su compañero de Arkansas Jario Reyes, el miércoles 6 de septiembre 2017, durante su asistencia a una rueda de prensa en el Capitolio en Washington, DC. Foto EFE

TUCSON, AR.- La suspensión de la Acción Diferida (DACA) por parte de la Casa Blanca dejará un daño psicológico a corto y largo plazo a unos jóvenes indocumentados que podrían experimentar frustración y depresión al sentirse rechazados por un país que consideran suyo, dijeron expertos en psicología.

“Esta decisión va a tener un efecto sumamente negativo en los jóvenes indocumentados en todo el país”, dijo a Efe Antonio E. Puente, presidente de la Asociación Americana de Psicología (APA, por su sigla en inglés).

Puente dice entender muy bien el sufrimiento que viven los más de 800.000 jóvenes indocumentados amparados bajo DACA, después de que este martes la Administración del presidente Donald Trump anunciara el final de este programa y diera seis meses al Congreso para buscar una solución permanente para los “soñadores”.

“Sacar a estos jóvenes de un país que ellos conocen como propio para regresarlos al lugar donde nacieron y que ni siquiera conocen va a tener un impacto emocional, social y físico en el desarrollo de estos muchachos”, dijo el especialista.

El efecto psicológico de perder el amparo migratorio que suponía DACA podría observarse tanto a corto como a largo plazo, aunque algunos síntomas ya afectan a los “soñadores”, aseguran otros especialistas en salud mental.

“Por lo general, estamos hablando de gente joven cuya percepción de pertenencia ha sido afectada. La pertenencia es un sentido emocional que todos necesitamos para avanzar”, explicó a Efe la psicóloga Elena Parra.

La especialista indicó que los “soñadores” ya están experimentando una etapa marcada por sentimientos de ansiedad y coraje.

“Tienen miedo y se preguntan ‘¿Por qué (me pasa esto)?’ si han estado aquí tanto tiempo”, ejemplificó Parra.

La segunda fase es de depresión y dolor, que podría durar mucho tiempo, especialmente si al expirar sus permisos de trabajo en los próximos meses el Congreso no ha aprobado ninguna otra protección migratoria, sentimientos que entonces podrían durar meses o quizás años.

La psicóloga indicó que cada persona, al ser diferente, procesará la noticia de acuerdo con su fortaleza mental, y también todo dependerá en gran medida del apoyo que los jóvenes reciban de su familia y sus comunidades.

“En las próximas semanas, los ‘dreamers’ podrían experimentar mucha inquietud, preocupación excesiva, de búsqueda, de tratar de mantener lo que se está perdiendo, una sensación tremenda de impotencia que afecta su autoestima”, vaticinó la psicóloga.

Otros afectados podrían presentar síntomas físicos, como sensación de falta de aire, dolor en el pecho o síntomas relacionados con ataques de pánico.

En 2011, el joven indocumentado Joaquín Luna se suicidó en Texas después de que fracasaran los intentos legislativos para aprobar una salida legal para quienes llegaron a Estados Unidos de la mano de sus padres cuando eran unos niños.

Luna se convirtió en un paradigma del movimiento de los “soñadores”.

La psicóloga explicó que, en casos extremos, los “soñadores” podrían experimentar comportamientos destructivos como buscar “refugio” en las drogas y/o el alcohol.

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