Inmigración

Republicanos retrasan el voto sobre la ley migratoria consensuada en busca de apoyo

Paul Ryan

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, ofrece una rueda de prensa sobre inmigración y separación de familias inmigrantes en el Capitolio de Washington (Estados Unidos) hoy, 21 de junio del 2018. Foto EFE/ Michael Reynolds

WASHINGTON, DC- Los líderes republicanos de la Cámara de Representantes de EE.UU. retrasaron hoy a este viernes la votación sobre su proyecto de ley migratoria, conocida como “Compromiso”, con el objetivo de tratar de asegurar los 218 votos necesarios para su aprobación.

Ese texto es producto de semanas de negociaciones entre el liderazgo y los republicanos más centristas, pero hasta el día de hoy no parece seguro que vayan a obtener el respaldo suficiente.

El otro proyecto de ley migratoria planteado para este jueves, más radical, fue rechazado por la Cámara Baja por 231 votos en contra y 193, a favor.

Algunos republicanos presionaron al liderazgo para que retrasara la votación de hoy jueves sobre el proyecto “Compromiso” con el fin de tener más tiempo para revisar el paquete legislativo, de casi 300 páginas.

El representante Carlos Curbelo, de Florida, uno de los principales negociadores centristas en el proyecto de ley de inmigración, dijo que no se oponía a aplazar la votación hasta el viernes, siempre y cuando no se retrase más.

La medida que se votará finalmente mañana proporcionaría un camino hacia la ciudadanía para hasta 1,8 millones de jóvenes indocumentados conocidos como “soñadores” y evitaría la separación familiar, pero a cambio ofrece 25.000 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo que demanda el presidente Donald Trump y reduciría la inmigración legal.

El proyecto de ley más conservador, impulsado por el congresista Bob Goodlatte, habría financiado un muro a lo largo de la frontera sur, puesto fin al programa de lotería de visados, limitaría las visas familiares para la reunificación familiar y dotaría de un estatus legal a los “soñadores”, pero no un camino a la ciudadanía.

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