Inmigración

Inmigrantes de la tercera edad vencen el miedo a la ciudadanía estadounidense

EL MIEDO A TRUMP DISPARA LAS NATURALIZACIONES DE INMIGRANTES

Casi diez mil personas juramentaron como ciudadanos estadounidenses en una ceremonia de naturalización en el Centro de Convenciones en Los Angeles, CA., el año pasado. El presidente Donald Trump y su retórica migratoria han llevado a miles de hispanos a convertirse en ciudadanos en los últimos meses para sentirse seguros ante una posible deportación. Entre los nuevos ciudadanos se incluye a personas de la tercera edad que han vencido el miedo al examen. Foto archivo EFE/Felipe Chacón

Los Ángeles, CA.- Después de décadas de vivir en Estados Unidos y de tener resuelta su situación migratoria, hispanos de la tercera edad se están animando a culminar el sueño americano por el que emigraron y convertirse en ciudadanos estadounidenses.

Este es el caso de los esposos Zamarripa que, después de vivir 50 años en el país, 33 como residentes permanentes, decidieron tomar el paso y enfrentar el proceso de naturalización.

“Miedo, mucho miedo tengo tres días sin dormir, y aún no creo que haya contestado bien las preguntas”, dice a Efe la mexicana Eloisa Chavez de Zamarripa, quien justo hoy presentó y aprobó el examen que le permitirá hacerse ciudadana estadounidense.

Mientras su esposo la abraza felicitándola por el gran logro, Eloisa todavía se pone la mano en el pecho para tratar de calmar los nervios que no la han dejado desde que inició el proceso hace casi un año.

“Creo que uno se mete en la cabeza que no va a poder lograrlo, es un temor casi incontrolable”, explica Eloisa, quien llegó a Estados Unidos en 1972 y logró legalizar su situación migratoria gracias a la amnistía de 1986.

Al miedo a fallar en el examen, Jairo Zamarripa dice que otra de las causas de demorar su proceso de naturalización es la desidia, a pesar de saber que obtener la ciudadanía le permitiría acceder a otros beneficios esenciales como el derecho al voto o mejores condiciones en el retiro y servicios de salud.

También añade que, por varios años, él y su esposa no veían la necesidad de hacerse ciudadanos.

“Nosotros renovamos las tarjetas cada diez años y no había problema, pero ahora con todo lo que se escucha en las noticias como que uno dice ‘Ya es hora'”, indica el mexicano de 69 años.

La pareja, que se conoció en California y trabajó por más de cuatro décadas en el campo y en fábricas hace parte de la campaña con la que la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA) está instando a inmigrantes de la tercera edad a naturalizarse.

Esta iniciativa también quiere promover la posibilidad que aún existe para que los inmigrantes de la tercera que puedan demostrar que no tienen recursos utilicen la exención de pago de este trámite.

Karla Aguayo, abogada de inmigración y quien tiene a cargo los procesos de naturalización en CHIRLA, explica a Efe que la urgencia del llamado para utilizar este recurso es porque el Gobierno del presidente Donald Trump podría retirar las ayudas en las próximas semanas.

El plan de la Administración para suspender las ayudas está en comentarios públicos, y el plazo culmina el 6 de mayo.

Los esposos Zamarripa se beneficiaron de la exención, pues “el retiro no alcanza para mucho”, dijo Eloisa sobre una gracia que les ha ahorrado hasta 1.500 dólares.

“Por nuestra experiencia tres de cada cuatro inmigrantes de la tercera edad necesitan de esta ayuda, pero no la han utilizado porque no saben que existe”, recalca Aguayo.

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