Inmigración

Familias se reencuentran en la frontera tras apertura breve de la valla

Brian Houston le pone un anillo a su prometida Evelia Reyes durante la celebración de su boda en una de las puertas de la valla fronteriza entre Estados Unidos y México, el sábado 18 de noviembre de 2017, en Tijuana (México). Foto EFE/Archivo

SAN DIEGO, CA.- Un total de once familias se estrecharon hoy en un abrazo durante la apertura momentánea de un tramo de la valla fronteriza en San Diego (EE.UU.), en un evento que contó con la venía de las autoridades migratorias y en el que incluso se celebró una boda.

El estadounidense Bryan Houston y la mexicana Evelia Reyes, que se conocieron hace tres años en la localidad de Tijuana y desde entonces han mantenido una relación a la distancia, contrajeron nupcias en una breve ceremonia de tres minutos durante la apertura de puertas de la verja limítrofe.

Houston atravesó hacia el lado mexicano para besar a su futura mujer y una jueza, que ya esperaba con la documentación lista, los declaró rápidamente marido y mujer en medio de los aplausos de los asistentes a ambos lados de la frontera.

“Estoy sin palabras, hacía mucho tiempo que no podía besarla ni abrazarla, es como un sueño, algo que no puedo creer”, dijo a Efe Houston poco después de casarse.

La pareja, que sostuvo la relación a base de videollamadas y mensajes de texto, iniciará en breve los trámites para que Reyes, originaria del estado mexicano de Guerrero, pueda migrar a Estados Unidos y estar con su ahora esposo.

“(Esta fue) la única manera de que pudimos vernos en persona, y espero que muy pronto ella pueda sacar una visa para venir para acá y estar juntos otra vez”, comentó Houston.

Una agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense observa mientras un grupo de personas abrazan a sus familiares en una de las puertas de la valla fronteriza entre Estados Unidos y México hoy, sábado 18 de noviembre de 2017, en Tijuana (México). Foto EFE/David Maung

La boda se hizo en el Parque de la Amistad, que se levanta en medio de la línea fronteriza y en donde en ocasiones la pareja se reunía a pesar de estar separados por una malla que impide el contacto y obstaculiza la visión.

Luciendo un radiante vestido de novia, Evelia se dijo feliz de casarse “con el mejor hombre” que ha conocido y con quien se comprometió hace un año.

Ambos se acercaron a Enrique Morones, director del grupo Ángeles de la Frontera, que organiza cada año este acto en el que las autoridades migratorias de EE.UU. acceden a abrir, en turnos de tres minutos, las puertas del muro fronterizo que separa San Diego (California) y Tijuana (Baja California), y permiten así que las familias separadas se reencuentren.

Si bien fue una ceremonia agridulce para la pareja, dado que pudieron abrazarse por muy pocos minutos, Bryan subrayó que ese pequeño lapso “es mejor que nada” y, además, con esta forma de celebrar su matrimonio quisieron mandar el mensaje de “que el amor no tiene fronteras”.

Bryan y Evelia fueron los últimos del grupo de once familias que hoy pudieron compartir un momento breve con sus seres queridos del otro lado de la frontera, entre los cuales habían padres de familia deportados o jóvenes “soñadores”, gracias a este acto que se desarrolla desde 2013.

“Hay alegría y también tristeza”, expresó Morones, el encargado de avisar cuando los tres minutos se han vencido. “Es muy difícil, pero todas las familias son muy respetuosas (del tiempo) y quieren que los demás tengan la misma oportunidad”, agregó.

La de hoy ha sido la sexta edición de este encuentro y la segunda bajo la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump.

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