Inmigración

Disparidad de oportunidades frena el desarrollo de los hijos de inmigrantes

hispanos familias

CHICAGO, IL.- Las barreras raciales que limitan la educación y la separación de familias provocada por las deportaciones evitan que los hijos de inmigrantes se desarrollen y logren su máximo potencial, según un estudio publicado hoy por la Fundación Annie E. Casey.

El informe “Race for Results” 2017 destaca las disparidades de oportunidades que enfrentan los 18 millones de hijos de inmigrantes y el estrés que sufren por el impacto de las políticas del presidente Donald Trump, que buscan aumentar y acelerar las detenciones y deportaciones de indocumentados.

Laura Steer, directora asociada de reformas políticas de la fundación, declaró en la presentación del estudio que en “muy raras ocasiones” se piensa en el impacto en los niños cuando se habla de las políticas de inmigración.

En las escuelas públicas enfrentan barreras de idioma y culturales que repercuten en su rendimiento, el 30% viven en hogares con bajos ingresos y en un porcentaje muy bajo son matriculados en programas preescolares, que son un indicador de futuro éxito académico.

“Esos niños van a ser nuestros futuros líderes, nuestra fuerza laboral, y tienen que ser exitosos si queremos tener éxito como país”, agregó Steer.

Por su parte, el presidente de la fundación, Patrick McCarthy, declaró que “la vitalidad y prosperidad de la nación depende del éxito de cada niño”, incluyendo a los afroamericanos, que también se encuentran entre los afectados por las disparidades.

El estudio señala que, a pesar de ser considerado el país más rico del mundo, EE.UU. se ubica en el noveno lugar en bienestar infantil entre las naciones desarrolladas.

Con un 43 % de niños en hogares pobres y 10 millones en vecindarios pobres, “son demasiados los que no están creciendo en comunidades prósperas y en familias estables”, agrega.

De los 18 millones de hijos de inmigrantes, de los cuales más de la mitad son hispanos emigrados de México y Centroamérica, el 88 % son ciudadanos estadounidenses y unos 5 millones viven con por lo menos un padre indocumentado, señala el reporte.

“Esos niños enfrentan obstáculos más adelante en la vida cuando no tienen un buen comienzo, cuando las escuelas no desarrollan su potencial y cuando son expuestos a condiciones de estrés crónico”, agrega.

Sobre los efectos de las políticas migratorias, la fundación destaca el miedo en el que viven las familias inmigrantes, al punto de que evitan acceder a recursos como atención médica y ayuda financiera, “para los cuales califican y necesitan”.

Estima que entre 2008 y 2013, unos 500.000 niños han sido separados de sus padres por detenciones y deportaciones, lo que ha provocado traumas psicológicos, inestabilidad y “penurias financieras en familias donde el único proveedor ya no está más”.

El incremento de las acciones de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) involucra detenciones de madres y padres sin derecho a fianza, en centros ubicados lejos de sus familias u otras conexiones sociales, y sin acceso a abogados.

“El Gobierno también puede confiscar casas y comercios, que las familias inmigrantes trabajaron muy duro para conseguir, lo que es indignante”, dice el estudio.

“Race for Results” se realiza desde 2014 y hace un seguimiento anual de los niños a nivel nacional y estatal, con algunos indicadores positivos que se destacan, como la reducción del embarazo juvenil o un incremento en el ingreso económico familiar.

También, a nivel nacional, el 80 % de los niños de familias inmigrantes tienen dos padres en su casa, comparado con el 65 % de las familias nacidas en Estados Unidos.

El estudio incluye recomendaciones para promover el bienestar de los hijos de inmigrantes, que incluyen el mantenimiento de la unidad familiar cuando se deporte o detenga a uno de los padres.

Asimismo, para mejorar las oportunidades económicas de los padres inmigrantes, aconseja el establecimiento de programas de certificación laboral para los trabajadores nacidos en el extranjero.

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